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Mascotas o Silvestres

¿MASCOTAS O SILVESTRES?: Ante el crecimiento de un negocio ilegal y peligroso, es importante conocer las diferencias entre los animales que elegimos como compañeros, y saber de dónde provienen. // Por Gustavo Gachen - Curador General y Médico Veterinario - Fundación Temaikèn

Desde tiempos remotos el hombre ha tenido la necesidad de tener animales de compañía y conforme la civilización avanzaba y la vida en las ciudades se hacía más dominante, esa necesidad era aún más fuerte. Ya es conocido el hecho que desde los comienzos de la historia de la humanidad el perro nos ha acompañado en cada una de nuestras travesías y que la oveja fue la primer especie que permitió que el hombre la criara como animal de consumo y para utilización de su pieles y lana, permitiéndole ser sedentario y establecerse en un lugar en vez de viajar continuamente detrás de las especies que cazaba.

Ahora bien: ¿Qué tipos de animales pueden compartir la vida con nosotros? Para responder esta pregunta necesitamos definir cuatro conceptos:


1- Animal Domestico: Aquellas especies animales que durante miles de años han sido reproducidas en cautiverio y han sufrido mejoramientos genéticos con el único propósito de servirles al ser humano, ya sea como animales de trabajo, de producción o de compañía.

2- Animal Silvestres: No han sido objeto de domesticación o manipulación genética, sin importar si su nacimiento fue en libertad o cautiverio, ya que no han perdido sus cualidades de silvestres.

3- Animal Manso: El amansamiento es la técnica a través de la cual se logra que un ejemplar disminuya su tendencia al escape y a la agresión al ser humano. Pero a diferencia de la domesticación es solo a nivel individuo.

4- Mascota: Es un término que se utiliza para nombrar al animal de compañía, por lo que acompaña al ser humano en su vida diaria y no es destinado al trabajo o al consumo.

En los últimos tiempos, se han popularizado las "mascotas no tradicionales", que no son más que aquellas especies que han comenzado el camino de la domesticación y que se han modificado genéticamente para que sean tolerables al amansamiento y que además sus colores sean más vistosos que los que tienen naturalmente. Dentro de estas especies podemos encontrar el Huron, que a través de su cría en cautiverio se obtuvieron colores diferentes y más vistosos que el silvestre que les dio origen. Entre los reptiles tenemos a la culebra del maizal, entre los peces los lebistes, de pequeño tamaño con colores muy vistosos y con una aleta caudal muy grande en comparación con sus congéneres silvestres y así podemos nombrar muchas más.

Claro que todas estas mascotas requieren de un conocimiento previo de su biología y manejo para poder tenerlos con un alto índice de bienestar animal. Este tipo de mascotas requieren muchas veces de más tecnología (como lámparas UV, infrarrojas, humidificadores, etc) que las mascotas convencionales como los perros o los gatos.

Lamentablemente muchos animales silvestres también integran el rubro de "mascotas" erróneamente y por la demanda del ser humano. Esta demanda cada vez mayor de tener mascotas exóticas, raras, hace que las personas formen parte -aunque muchas veces sin saberlo- del tercer negocio más lucrativo a nivel internacional, que es el tráfico ilegal de animales silvestres. Por desconocimiento, no logran diferenciar esto y compran ejemplares Silvestres capturados. Esto trae aparejado no solo los problemas de conservación y destrucción del hábitat ya que cada especie animal cumple un rol único e irremplazable dentro de ese ecosistema, por lo que su ausencia impacta negativamente en el mismo. Al capturar indiscriminadamente ejemplares de una especie esta se pone en peligro y con ella todo el bioma en el cual vive. Además aparecen los problemas de zoonosis, enfermedades animales transmisibles al hombre. Obviamente con el tráfico ilegal los animales soportan un estrés altísimo que baja sus defensas y quedan a merced de patologías que pueden afectar al ser humano como por ejemplo la Psitacosis o la gripe aviar.

No debemos de olvidar que para que un ejemplar de fauna silvestre llegue a la venta al público muchos, murieron en el camino, desde su captura y distribución posterior hasta el sitio de venta. Muchas formas de captura contemplan la muerte desde el inicio, como lo es el caso de los monos por ejemplo, donde se mata con armas de fuego a la madre y la cría cae aferrada a ella y si sobrevive formara parte del circuito de venta ilegal. Más del 80% de los ejemplares capturados mueren en este proceso y esto se debe al hacinamiento, la falta de higiene, la mala nutrición y el mal trato recibido.

Claro que muchas veces este tráfico está ligado a personas que pagan sumas de dinero enormes por especies llamativas por su rareza como pueden ser el aguara guazú, el tapir o aves como el loro vinoso, el cardenal amarillo, entre otras. Todas estas especies autóctonas en peligro o en franco retroceso. Sin contar todo lo que son los subproductos como pieles, cabezas, astas, de especies como el jaguar y el ciervo de los pantanos que también tiene un mercado muy fuerte.

Los animales silvestres no están preparados para ser mascotas, no pueden ser forzados a vivir una vida en condiciones deplorables, intentando ser la compañía de alguien. Y aquellos animales que si son aptos para ser mascotas también necesitan de nuestra ayuda para tener una vida digna: no todas las razas son aptas para todos los ambientes y climas, y es responsabilidad del ser humano poder diferenciar esto. “Las mascotas requieren de dueños responsables”

Consejos para ayudar a erradicar el mascotismo:

No comprar animales silvestres. Los únicos animales aptos para tener en un hogar de familia son los perros, los gatos, pequeños roedores como hamsters, peces como el carasius y canarios.

Si hay animales a la venta en malas condiciones, no deben ser comprados aunque den lástima. Al pagar por ellos sólo se está incentivando esta industria. Quizás se salve a un animal individual, pero se está perjudicando a toda su especie.

Denunciar lugares en los que se comercializan animales ilegalmente. Hacer una denuncia a la Secretaría de Fauna local, ya que es el único organismo oficial que puede tomar denuncias de este tipo.

Hacerse responsable de una mascota ilegal que uno ya posee. Lo más probable es que ya no pueda ser reinsertada en la naturaleza, por lo que es importante que se averigüe todo sobre sus hábitos alimenticios y de vida. Si todavía puede ser reinsertada, darle aviso a la Secretaría de Fauna más cercana para que puedan asistirla.

Escobar LA REVISTA Digital
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