English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

Consumo en favor del medio ambiente


 

Los consumidores pueden ser fundamentales en la conservación y mejora del medio ambiente: pueden asumir muchas acciones ecológicas que mejoren su entorno y marquen las decisiones de las empresas e instituciones. Los consejos para que los ciudadanos lleven a la práctica son muy diversos y, además de cuidar de su entorno, conseguirán importantes ahorros de dinero.
Consumir de forma ecológica 
Basta con comprobar la "huella ecológica" para percatarse de que la humanidad ha superado la capacidad de generación de recursos del planeta. Los consumidores pueden contribuir a reducir esta huella (y sus negativas consecuencias) si asumen algunas pautas ecológicas de consumo: 
Asumir las siete erres: reflexionar, rechazar, reducir, reutilizar, reciclar, redistribuir y reclamar.
Los consumidores que asumen estas siete acciones contribuyen a conservar el medio ambiente, a lograr un mundo más equitativo y, de paso, ahorran dinero.
Llevar a cabo un consumo inteligente y responsable: utilizar productos reciclados y reciclables, y productos y servicios eficientes en su uso de los recursos, aprovechándolos al máximo. Asimismo, interiorizar unos hábitos alimenticios más ecológicos también es de gran ayuda, como consumir productos locales y de temporada, no abusar de la carne, y en cualquier caso, que los alimentos sean elaborados de forma sostenible. Para ello, se pueden seguir unos consejos que permitirán elegir productos realmente ecológicos con un alto grado de certeza. Al viajar, se puede hacer de manera más respetuosa con el medio ambiente si se eligen programas de turismo ecológico.


Los consumidores pueden salvar la biodiversidad





El concepto de biodiversidad puede parecer alejado de los consumidores. Sin embargo, la pérdida de especies pone en peligro nuestro futuro, ya que dependemos de ellas. Los expertos relacionan directamente la biodiversidad con el desarrollo sostenible: el desarrollo económico solo podrá continuar si se respeta el medio ambiente. 

Dentro de las amenazas a la biodiversidad, los expertos destacan la destrucción del hábitat, consecuencia en gran medida de la extracción de recursos naturales. Los consumidores pueden reclamar productos elaborados de forma sostenible, o efectuar una denuncia si creen presenciar un delito contra el medio ambiente, ya sea de forma personal o a través de alguna asociación o grupo ecologista. Los incendios forestales se podrían evitar, o combatir de forma más eficaz, si los ciudadanos siguieran una serie de medidas.
El tráfico ilegal de especies (en especial en España, por cuyas fronteras circula el 30% de todo el contrabando mundial) o el aumento de las especies invasoras suponen también graves peligros para la biodiversidad. Los consumidores pueden actuar para proteger a las especies naturales, sobre todo las consideradas en peligro.
En caso de querer una especie exótica, conviene asegurarse de que se puede introducir de forma legal. Para ello, se puede contactar con el Seprona o el Ministerio de Industria y Comercio, aunque lo mejor es que habiten en su medio natural. También se puede ayudar o formar parte de asociaciones especializadas en la conservación y recuperación de especies en peligro. Diversas ONG ecologistas, instituciones y hasta entidades bancarias proponen una variada oferta de programas de voluntariado medioambiental, y contribuyen a conservar y recuperar espacios naturales que no reciben a menudo suficientes recursos.
Los consumidores, como ciudadanos, pueden exigir a las diversas administraciones que se cumpla la legislación medioambiental y que se facilite una mayor información, educación y participación social, como así lo indica el Convenio de Aarhus. Los ciudadanos pueden acudir a centros de documentación ambiental o a centros de educación ambiental y, en caso de no tener cerca uno, exigirlos a las instituciones.
****

Actuar desde el medio urbano

Reducir el gasto en energía, agua y recursos naturales

Los ciudadanos, desde sus hogares o su entorno urbano, pueden tomar importantesdecisiones no solo a favor del medio ambiente, sino de su propio bolsillo. En casa se pueden asumir unos fáciles consejos que reducirán el consumo de energía o de agua.
La recogida selectiva de la basura en casa y su depósito en los contenedores correspondientes supone una importante reducción de recursos naturales. Incluso la materia orgánica se puede recoger de forma selectiva, tanto para su compostaje en casa, como para su valorización en las plantas de biogás.
Los consumidores pueden compartir bienes de consumo, como determinados electrodomésticos, libros, películas o intercambiar bienes que pueden ser útiles a otros, adquirir ropa ecológica y hasta casarse de manera respetuosa con el medio ambiente.

Ahorrar en la vivienda

Las viviendas en sí son importantes al actuar por el medio ambiente. Se puede optar por casas más ecológicas, que cuidan el medio ambiente y ahorran dinero. Del mismo modo, pueden exigir que las viviendas incorporen medidas para disminuir su impacto ambiental, como las apuntadas en el Código Técnico de la Edificación. El aislante térmico de las viviendas o el uso de sistemas más eficientes de climatización, tanto en invierno como en verano, permite importantes ahorros energéticos. Además, diversas tecnologías permiten a los consumidores crear energía ecológica en su propia vivienda y, con ello, ahorrar dinero y reducir su dependencia de la red eléctrica.

Ser ecologistas en la ciudad y en el trabajo

En la ciudad, el consumidor es una de las piezas esenciales para luchar contra los problemas medioambientales. Los ciudadanos pueden implicarse de forma activa en combatir el cambio climático y hacer frente a sus posibles consecuencias. Una posibilidad es mediante la compensación de sus emisiones de CO2, gracias a diversas iniciativas en Internet.
- Imagen: Daniel Lobo -
Algunos expertos llaman la atención especialmente sobre la huella de carbono, que recuerda el aumento de las emisiones de los gases de efecto invernadero, y ofrecen consejos específicos para su reducción.
La movilidad es uno de los caballos de batalla de las ciudades, y en la que los consumidores tienen mucho que decir. Pueden apostar por el transporte público y exigir que sea más ecológico. En caso de necesitar coche, se puede elegir un modelo lo menos contaminante posible, realizar unaconducción eficiente o intentar compartir el vehículo privado y el parking. Y siempre que sea posible, podemos desplazarnos a pie o en bicicleta, ya sea privada o pública.
Los consumidores, en cuanto ciudadanos, pueden reclamar a los responsables institucionales mayores esfuerzos en la lucha contra la contaminación urbana, como así lo indican, por poner un caso, las nuevas leyes para mejorar la calidad del aire, la gestión de los residuos o el ruido en los centros urbanos.
En el ámbito laboral, los consumidores pueden ser más ecológicos en su trabajo, y las empresas pueden hacer gala de buenas prácticas de responsabilidad social corporativa, de manera que la asunción de criterios de calidad ambiental mejore su cuenta de resultados, a la vez que el medio ambiente.
Visto en Eroski Consumer
Publicar un comentario

Entradas populares