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El alcohol: crece el consumo en los jóvenes


Cada vez más jóvenes toman alcohol

Pablo Tomino

Los datos más recientes sobre el consumo de alcohol en la Capital y sus consecuencias siembran la alarma. La ingestión abusiva de bebidas alcohólicas creció 6% entre los jóvenes de 19 a 24, que figuran en primer lugar entre quienes presentan la mayor prevalencia de consumo de tres o más medidas de tragos fuertes en un día de fin de semana. En segundo lugar aparecen como importantes consumidores los adolescentes de entre 12 y 18 años.

A su vez, el SAME asistió el año pasado un promedio mensual de 300 personas alcoholizadas en las calles porteñas, 15% más que en 2008.

Los datos sobre consumo de alcohol en los jóvenes, que es un fenómeno que también se produce en el conurbano y en varios puntos del país, se desprenden de un informe del Observatorio de Adicciones del Ministerio de Desarrollo Social porteño, sobre la base de la última encuesta de hogares de Sedronar, publicada en 2009.

Una medida es equivalente a una lata de cerveza o a un vaso de vino y se considera abuso el consumo de cinco o más medidas, según la graduación que posea cada una de ellas.

Según el informe oficial, la cerveza es la bebida alcohólica que más se consume en la Capital, así como en todo el país. Unas 271.000 personas abusan de su ingestión cada fin de semana en la ciudad. Del 24,3% de la población porteña que reconoció tomar cerveza en exceso, según precisa el relevamiento, el 14,3% dijo haber tomado un litro de cerveza durante un día; el 3,9%, dos litros, y el 6,1%, tres litros o más.

Los que más abusan de esta bebida son los jóvenes de entre 19 y 24 años (44%), mientras que cada un mayor de entre 35 y 49 años que consume cerveza en exceso, dos menores de entre 12 y 18 años también lo hacen.

Frente a este panorama, Soledad Acuña, subsecretaria de Promoción Social porteña, dijo a LA NACION que el gobierno impulsará acciones de prevención. "Se seguirán acentuando los controles de tránsito; se continuará con los programas Salí Seguro y Conductor Responsable, y cuando se renueven las licencias de conducir, habrá charlas de concientización bien específicas", detalló, y agregó: "Se harán cursos de prevención con los padres en plazas, algo que ya se activó con distintas organizaciones no gubernamentales, como Proyecto Padres".

Sobre el consumo de vino en la Capital, unas 100.000 personas abusan de esta bebida cada fin de semana. La mayor prevalencia de ingestión se da en los adultos de entre 35 y 49 años (el 10,7%) y luego lo siguen los jóvenes de entre 19 y 24 años (el 9,4%).

Roberto Canay, director del Observatorio de Adicciones porteño, dijo: "Sorprende el aumento en el abuso de alcohol entre los jóvenes. Esto da una pauta para diagramar las distintas políticas de gestión".

Para Martín Cuesta, doctor en historia y director de la carrera de Ciencia Sociales y Humanidades de la UADE, el consumo de alcohol en los jóvenes "no es nuevo. Cuando el adolescente construye su subjetividad, necesita de la mirada del otro. Y esa mirada es del grupo de pertenencia. En el siglo XXI, estos grupos tienen entre sus ritos «bien vistos» el consumo de alcohol. La escuela y la familia son los dos pilares máximos para regular esta situación".

Durante 2009, creció en la Capital 15% la asistencia en la calle de personas alcoholizadas, que alcanzó un promedio de 300 pacientes por mes. De ellos, más del 25% fueron menores de 24 años. "Se incrementó el consumo de alcohol en jóvenes. Si esto no se atenúa, a fines de año se duplicará la cifra de asistencia callejera a personas ebrias. Los chicos se reúnen en las casas y beben alcohol; después, en los boliches, mezclan con otras bebidas y sus cuerpos colapsan", dijo a LA NACION Alberto Crescenti, director del SAME.

Para Verónica Mora, psiquiatra a cargo de la coordinación de Riesgo Adictivo del gobierno porteño, el abuso del alcohol es un problema preocupante desde el punto de vista epidemiológico. "Está cambiando la modalidad de consumo de alcohol en la Capital. Hoy es cada vez más baja la edad de inicio, con personas intoxicadas seriamente en poco tiempo. El abuso de alcohol incrementa los problemas asociados, como los accidentes de tránsito, los episodios de violencia callejera y el embarazo no deseado en los adolescentes."

Según datos de la ciudad, sólo en el primer semestre de 2009 el hospital Juan Fernández atendió 1142 casos relacionados con abuso de alcohol. De los otros hospitales porteños no se suministraron datos.


Beben hasta sentirse felices... pero no saben cuando parar!

Horacio Varoli

"Cuando me pongo feliz, paro", dice Javier, estudiante, de 17 años, vestido con una remera blanca, unos pescadores y zapatillas, que el sábado a la noche deambulaba con tres amigos por los bares de la plaza Julio Cortázar, en Palermo Soho. Ese es el límite que se autoimpuso para el consumo de bebidas alcohólicas, aunque no siempre lo respeta. "Una noche terminé completamente mal, tirado en una plaza", dice, después de una fiesta "dos por uno de alcohol".

Los amigos de Javier se ríen cuando lo escuchan. Entre ellos, Ariel, de 20 años, que también toma hasta sentirse feliz e igualmente sabe de malas experiencias por abusar de bebidas espirituosas: "Hace tressemanas terminé vomitando. No terminé nada bien", explica.

Un sábado a la madrugada, en una recorrida de LA NACION por bares y pubs de Palermo, jóvenes de entre 17 y 26 años coincidieron en que el consumo de alcohol es cada vez más común entre los chicos de su edad, sobre todo en las denominadas "previas", y que si bien intentan ponerse límites, después de unos chops y varios tragos, no lo logran.

"¿Cuál es el límite? Entonarse, pero sin perder la conciencia", dice Alejandro, de 26 años, y se lleva a la boca un vaso de fernet con cola, en la puerta de Unico bar, en Honduras al 5000. "En una previa se tomapara motivarse antes de salir, para desinhibirse", relata el joven, que trabaja como fletero. Y tiene bien claro cuándo tomar: sólo los fines de semana.

A pocas cuadras de allí, en la plaza Honduras y Serrano, Jessica, de 19 años, estudiante de medicina, se sirve "dos dedos" de cerveza en un vaso fino y alto. Es lo último que tomará por esa noche, asegura. "Meconozco lo suficiente como para decir que más no aguanto." Florencia y Vanesa, sus amigas, asienten. Es que Jessica antes ya se tomó un "destornillador" (30% vodka, 70% jugo de naranja). "Si tomo sólo cerveza, hasta tres chops aguanto", narra y dice que ponerse límites y cumplirlos es "saber tomar".

"Lo importante es conocerse a sí mismo para saber cuándo no tomar más", acota Florencia, estudiante de diseño gráfico. Pero reconoce que no todo el mundo lo hace. Florencia y Jessica juran que jamás se emborracharon en su vida; Vanesa no puede decir lo mismo.

"Antes tomaban más los chicos que las chicas, ahora se ha equiparado", dijo María Hiebra, jefa del Servicio de Adolescencia del hospital Gutiérrez. "Además, vemos que el consumo de alcohol comienza cada vez más precozmente, entre los 12 y los 14 años".

Según la médica, el alcohol está incorporado a los eventos sociales de los jóvenes. En parte, consecuencia de los escasos controles en la venta de bebidas a menores de edad e, incluso, de la tolerancia de los adultos.

Ana María Girardelli, jefa del Servicio de Toxicología del Hospital de Niños de La Plata, coincide. Y manifiesta una preocupación: "Los papás no se alarman cuando hay una intoxicación por alcohol. Los padres tienen que incorporar el «no» en la relación con sus hijos; hacer saber que no están de acuerdo con el exceso de alcohol".


Fuente: lanacion.com
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