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Cómo optimizar el monitor de la computadora u ordenador

El control de los parámetros de visión y color en la pantalla del ordenador es tan importante para la edición de imágenes como para tener una mejor experiencia de usuario: En la era de la informática trabajamos con las manos y los ojos y, del mismo modo que cuidamos las primeras, sobre todo las muñecas y los antebrazos, debemos hacerlo con los segundos mediante el control del brillo de pantalla, el contraste o el calibrado de colores, entre otras variables que configuran la visión óptima en el monitor. Así evitamos efectos como la vista cansada, pero además, saber calibrar de manera adecuada la pantalla también puede ayudar cuando se desea utilizar programas de edición de imágenes, ya que los colores y la definición que veamos en el monitor estarán más cercanos a los reales. // Por JORDI SABATÉ

Prácticamente todos los usuarios se han llevado alguna que otra sorpresa cuando, después de tomar una fotografía con su cámara digital, la han editado en un programa de ordenador como previo paso a su impresión: los colores sobre el papel distan mucho de ser los mismos que se veían en pantalla. En general, están muy saturados y contrastados, debido a que el monitor está mal calibrado o, al menos, no está adecuado a las condiciones de luz ambiental del espacio donde estamos.

Calibrar la pantalla del ordenador en función de la luz ambiental

No todo son los colores. Para tener una pantalla bien calibrada, también cuentan otros parámetros como la definición, el brillo, el contraste, la gama de color predeterminada en el monitor o, incluso, la luminosidad ambiental. Un monitor LCD retroiluminado hace de espejo cuando la luminosidad es excesiva y no deja que se vea bien el detalle de las letras e imágenes. Como resultado, si intentamos leer nos cansamos más y, si manipulamos una imagen, veremos mal su definición y sus colores y ejecutaremos de manera incorrecta su edición.


En tal circunstancia, lo más conveniente es adecuar las variables de visión a una alta luminosidad a base de aumentar o reducir el brillo, o el contraste, o bien al buscar un nivel de gama de color que haga que las imágenes no se vean tan oscuras. No es algo tan distinto de lo que se hacía en la antigua televisión analógica con la llamada "carta de ajuste", que servía como referencia para calibrar los televisores. En el caso de los ordenadores portátiles, lo apropiado es calibrar el monitor cada vez que cambiamos de entorno, tanto si estamos en una oficina como en un bar, ya que la luz ambiental variará a buen seguro.

Hay programas específicos para calibrar los monitores de una manera exacta y óptima, pero están enfocados a entornos profesionales, sobre todo para diseñadores de páginas web, fotógrafos e ilustradores, y su precio ronda los 300 euros. Spectral Cal es uno de ellos. Se combina con diferentes periféricos que ayudan a establecer el balance de color y el brillo exacto. El coste total de programa y periférico ronda los 500 euros.

Calibrar el monitor en Mac y en PC

Pero el usuario doméstico tiene sus soluciones sin tener que desembolsar tales cantidades. El editor de imágenes Photoshop trae de serie un programa de calibrado llamado Adobe Gamma, que ayuda a establecer los parámetros óptimos de color para usar la aplicación. Adobe Gamma se instala directa y automáticamente junto con Photoshop. Además, tanto los ordenadores con el sistema operativo Windows como los que funcionan con Mac OS X incorporan herramientas predeterminadas que permiten fijar un calibrado de la pantalla según cada ambiente y necesidades. Son procesos muy intuitivos y visuales que ayudan a ajustar tanto el brillo como el balance de colores y corregir la gama de manera muy visual, de modo que se pueda ejecutar el calibrado sin tener grandes conocimientos.


En Mac OS X Lion, la aplicación en "Preferencias> Pantallas" permite elegir entre diferentes resoluciones de pantalla para trabajar, aunque en general, la predeterminada viene ajustada al tamaño del monitor, y el balance de brillo. También hay un apartado llamado "Color". Si se entra en él y se pulsa "Calibrar", se accederá a la aplicación "Calibrador de pantalla", que nos ofrecerá un "modo experto" y otro predeterminado para calibrar la gama de color de la pantalla. En el modo predeterminado, hay varias opciones fijas con las que jugar para decidir qué balance nos interesa más y en el experto, un método de balance manual basado en un contraste visual de pantalla muy intuitivo, que permite corregir tanto el brillo como las posibles desviaciones de color. Al final, el programa de Apple guarda las diversas configuraciones de calibrado para aplicarlas de manera directa en futuras ocasiones, según necesidades y luz ambiental.

Por su parte, Windows, en "Panel de control> Apariencia y personalización> Pantallas> Calibrar color", dispone de un test similar, también muy intuitivo y eficaz, para ponderar la luminosidad y los equilibrios de color de la pantalla. Al final, el test de Windows permite comparar entre la nueva configuración y la antigua para decidir por cuál decantarse, aunque no guarda ambas. También propone el test "Clear Type" para escoger la definición de letra que más se adecua a nuestra visión.

Si se desea ver si el resultado del test es el correcto, se aconseja imprimir una fotografía que se haya manipulado. Es preferible que sea de un servicio profesional y comparar los resultados del monitor con los del papel para así poder corregir mejor las desviaciones.

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Escobar La Revista Digital
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