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Berlín quiere redactar un manual de conducta para los turistas

Los vecinos de la capital alemana llegaron al límite de la tolerancia ante la gran cantidad de visitantes de la llamada generación EasyJet, sus ruidos, fiestas y borracheras. En las calles de la ciudad se empezaron a ver carteles con las inscripciones “Berlín ya no te quiere” o “No más valijas con rueditas”.

El turismo es una de las principales fuentes de ingresos de Berlín, a donde han llegado 5,5 millones de personas durante el primer semestre del año; más de 275.000 berlineses viven de esta industria. Sin embargo, la capital alemana se ve saturada por los visitantes en masa y quiere tomar medidas para revertir la situación con la que deben convivir, sobre todo, cada fin de semana: alcohol, vómitos en las calles y pasillos, ruidos molestos, y basura.

Ante este panorama, la alcaldesa de los barrios Friedrichshain-Kreuzberg, Monika Herrmann, militante del partido ecologista Los Verdes, reclamó recientemente en el diario alemán Tagesspiegel la redacción de un código de comportamiento para los visitantes de la capital: menos basura y ruido, y más respeto hacia los berlineses. Sus declaraciones generaron euforia por parte de los vecinos molestos, y alerta en las empresas que promueven el turismo, como Visit Berlin, desde donde manifestaron su rechazo a tal manual de conducta para turistas, que consideran podría tener consecuencias negativas.


El principal foco de disgusto está puesto en la afluencia masiva de la “Generación Easy Jet”, viajeros jóvenes que llegan en compañías aéreas de bajo costo desde diferentes ciudades de Europa. La alcaldesa también propuso que los turistas colocaran ruedas de goma en sus valijas, para evitar el ruido molesto que producen al trasladarse desde y hacia el aeropuerto a altas horas de la noche.

En el último tiempo comenzaron a aparecer por las calles carteles con inscripciones “Berlín ya no te quiere” o "No más valijas con rueditas", como también surgieron bares que no atienden a turistas y nacen rutas alcohólicas para los que aborrecen a los visitantes.

Por otro lado, existe un problema inmobiliario que afecta también a los ciudadanos berlineses. La proliferación de miles de pisos para turistas ha hecho que disminuyan las viviendas disponibles en la ciudad y que se hayan encarecido los precios. Por esto, la ciudad trabaja en sacar una ley que obligue a todos los pisos a registrarse para recibir una aprobación. Durante el pasado mayo, se prohibieron los departamentos de alquiler turístico y se promulgó una nueva ley que regula estos establecimientos. A su vez, varios ciudadanos se manifestaron contra la burbuja de precios en el mercado de alquiler.

Escobar La Revista Digital
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