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No mentir es bueno para la salud


Decir la verdad mejora tanto la salud mental como la salud física, según revela una investigación de la Universidad de Notre Dame (EE UU) que ha sido dada a conocer en la 120 Convención Anual de la Asociación Americana de Psicología.// por Elena Sanz

Estudios recientes sugieren que, por término medio, cada estadounidense miente 11 veces por semana. Para tratar de averiguar si vivir siendo más honestos mejoraría nuestra salud, Anita E. Kelly y sus colegas trabajaron con 55 personas personas durante 10 semanas pidiéndoles que redujeran al mínimo las mentiras cotidianas de forma premeditada, mientras en paralelo se hacía el seguimiento a un grupo control al que no se le había dado ninguna instrucción sobre cómo comportarse.

Analizando en el laboratorio una serie de parámetros ligados a la salud comprobaron que las personas que reducían su tendencia a decir mentiras estaban más sanas, menos tensas y, sobre todo, sufrían menos dolores de cabeza y menos problemas de irritación de garganta que el resto de los participantes.


El estudio, bautizado también como “La ciencia de la honestidad”, revela que la mayoría de las mentiras cotidianas o bien se trata de falsas excusas para explicar por qué llegamos tarde a un sitio o dejamos incompletas ciertas tareas, o bien son fruto de la tendencia a exagerar los éxitos y talentos propios “adornándolos” con pequeños embustes.

Si mientes tus ojos no te delatan
Muchas personas piensan que es posible detectar si alguien miente por los movimientos de sus ojos. Sin embargo, un artículo publicado en la revista PLoS ONE revela que esta creencia es infundada.

Una de las teorías de la programación neurolingüistica (PNL) argumenta que cuando una persona miente su mirada se dirige hacia arriba y a la derecha. Por el contrario, cuando se está diciendo la verdad, los ojos miran hacia la izquierda. Ahora, un grupo internacional de investigadores ha realizado diversos experimentos para comprobar estas teorías.
En el primer ensayo se grabaron y analizaron los movimientos oculares de personas que estaban tanto mintiendo como diciendo la verdad, y no se encontraron diferencias entre ellas. En el segundo experimento, la mitad de los participantes fueron informados sobre las teorías del movimiento ocular, mientras que el resto no las conocían. Después, se les mostraron las grabaciones del primer experimento para que dijeran quienes mentían y quienes no. Los resultados revelaron que ambos grupos fueron capaces de detectar las mentiras con la misma probabilidad de acierto, en torno al 50 por ciento.

En el último experimento, se analizaron los movimientos oculares en varias conferencias de prensa, ya que la teoría de la PNL predice que es en estos casos donde más claramente se produce el efecto. Se contaron en todos los casos el número de veces que los ponentes miraban hacia arriba y a la derecha y hacia arriba a la izquierda, no encontrando diferencias entre las personas que mentían y las que decían la verdad.
En base a estos resultados, los científicos alertan del riesgo que supone tomar decisiones importantes basándose exclusivamente en el movimiento de los ojos.
Escobar LA REVISTA Digital
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