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Llevar el AMOR al ALTAR


Llegar al matrimonio es el resultado de un proceso que comienza como reacción espontánea y emocional; surge de la súbita aparición de un sentimiento irresistible que al inicio fluye silenciosamente desde lo más profundo del alma hasta que, en determinado momento, se transforma y crece. Los novios comienzan por darse cuenta de que están enamorados y maduran desde el simple enamoramiento hacia la profundización del amor.



Ese amor tiene que ser cuidado y cultivado cada día para que crezca en plenitud y reciprocidad; es un camino que conduce a la superación madura del sentimiento, porque un sentimiento comienza, pero puede desaparecer. El amor es más.
El primer paso hacia el matrimonio cristiano es la decisión libre de arriesgar su vida juntos por el hecho de amarse con un amor creciente. Es a partir de entonces como surge el punto de enlace de dos destinos, dos libertades, dos seres que van hacia una unidad definitiva e indisoluble.
Con el amor matrimonial, es como si naciera un nuevo ser: dos voluntades que se unen libremente y deciden dar lugar al ser conyugal. Por este nuevo ser, el varón y la mujer están llamados a permanecer unidos para siempre. Este amor fundante del matrimonio es un don y una tarea que profundiza el nosotros como enlace de dos personas libres que comienzan a vivir una unidad sin perder su individualidad.
El sacramento del matrimonio es una realidad humana consagrada por Dios; es una nueva creatura salida de sus manos y de su bondad. Al altar, los novios llevan el amor crecido para que Dios lo fecunde definitivamente; lo llevan para que sea puesto en sus entrañas y de ahí salga fiel, estable, constante?
Casarse por la Iglesia es abrirse a Dios para que integre la vida de los esposos, pidiéndole que camine siempre con ellos a partir de la nueva historia que comienzan. No tengan miedo de dar este paso porque el sacramento matrimonial es una ayuda para caminar juntos; no es el final de una "maratón".
El autor es el secretario ejecutivo de la Vicaría de Pastoral de la Arquidiócesis de Buenos Aires 
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