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Espirulina: el alga milagrosa que ayuda a bajar de peso

La espirulina es la nueva arma en el arsenal de recursos naturales para ayudar a adelgazar. Te contamos de qué se trata Se acerca el verano y con ello llegan las dietas, los gimnasios, el deporte y las ensaladas. ...




Las operaciones reductivas y los productos adelgazantes parecen estar más de moda que nunca. Todos quieren estar en forma para lucir sus cuerpos saludables en los próximos meses.

Lo que no saben, es que existe en el mercado un alga milagrosa llamada “espirulina” que justamente le facilita la tarea a quienes quieran bajar algunos kilos de más.

Este alga es distribuida internacionalmente como suplemento dietético, especialistas japoneses han identificado como altamente nutritiva y muy fácil de digerir. Incluso hay quienes la consideran una alternativa de alimentación eficiente para el futuro, sobre todo en países del tercer mundo.

Sin duda, la espirulina es uno de los suplementos más completos de la naturaleza, aportando casi todos los nutrientes que necesitamos día a día.


Su aporte proteico supera a otras fuentes tradicionales como el pescado (10%); soya (30-35%); leche (3%); maní (25%); huevos (12%); granos (8%); carne (20-22%). Esta microalga cuenta con un 65% de proteínas, es altamente digerible (98%) y además es 100% natural.

Asimismo tiene el beneficio de ser inhibidora de apetito y reductora de peso corporal. Uno de sus secretos está en la sensación de saciedad que produce, aportando pocas calorías y acelerando procesos metabólicos para quemar grasas.

Lo mejor de todo es que no sólo ayuda a bajar de peso, sino también aporta en el tratamiento de males modernos como el estrés, los problemas de piel, la anemia, la alopecia, entre otros.

Sin embargo, la eficiencia mayor está en el tratamiento de descenso de peso, permitiendo balancear la nutrición de cualquier persona independiente de su sexo y edad.

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La espirulina y su composición
La espirulina es un alga fotosintética pluricelular, minúscula, de color verde azulosa (Cianophyceae), de apenas medio milímetro de longitud. Habita el planeta desde hace tres mil millones de años. Crece y se multiplica en las aguas saladas y muy alcalinas de ciertos lagos en África, en Asia subtropical y tropical, y en América. Después de su aislamiento por Turpin en 1827 de un arroyo de agua fresca, se han encontrado diferentes especies, en ambientes como tierra, arena, agua de mar y agua dulce. La palabra en Latín spirulina significa espiral pequeña, referida a la forma de su estructura. Debe el color verde a la clorofila, y el azul a la ficocianina.
En su composición hay un alto porcentaje de proteína (65 a 70%), todos los aminoácidos esenciales y nueve no esenciales, en perfecto balance; minerales como potasio, calcio, zinc, magnesio, manganeso, selenio, hierro y fósforo; vitaminas como piridoxina (B6), biotina, ácido pantoténico, ácido fólico, inositol, niacina o ácido nicotínico, riboflavina (B2), tiamina (B1), tocoferol (E). cianocobalamina (B12). También contiene azúcares complejos naturales, carotenoides, enzimas y 7% de grasas en forma de ácidos grasos esenciales.
Acción nutricional y terapéutica
El aporte proteico de la espirulina es muy superior al de otras fuentes tradicionales (pescado, 10%; soya, 30-35%; leche, 3%; maní, 25%; huevos, 12%; granos, 8%; carne, 20-22%). Como carece de celulosa dura en la pared celular, proporciona mejor digestibilidad de la proteína (95%), por lo que favorece a los individuos con mala absorción intestinal.
Los ácidos grasos esenciales se encuentran en proporción mayoritaria dentro de los lípidos constituyentes. En particular, el ácido ?-linolénico es precursor de las prostaglandinas (PGE), y en algunas investigaciones se ha encontrado una disminución de este ácido graso y la PGE en enfermedades degenerativas. Se ha podido comprobar también un efecto beneficioso del ácido ?-linolénico en las artritis, la obesidad, el alcoholismo, enfermedades neurosiquiátricas y en estados inflamatorios.
Como otras algas, absorbe y forma complejos orgánicos naturales con oligoelementos muy importantes, los que son fácilmente asimilados por el organismo. Los minerales inorgánicos son necesarios para la reconstrucción estructural de los tejidos corporales, y participan en procesos como la acción de los sistemas enzimáticos, la contracción muscular, las reacciones nerviosas y la coagulación de la sangre.
El selenio, el cinc y el cobre, por ejemplo, forman parte de funciones bioquímicas importantes en la preservación de la estructura y función de los tejidos en el sistema nervioso central, además de poseer una marcada acción antioxidante. De hierro —elemento esencial para la producción normal de hemoglobina— tiene unas veinte veces mayor contenido que los alimentos comunes más ricos. Estudios acerca de la biodisponibilidad de hierro presente en el alga plantean que es absorbido en un 60% más que el presente en las tabletas de sulfato ferroso. Una ventaja de la espirulina sobre otras algas es su bajo contenido de yodo y sodio, lo que hace que mayor número de personas puedan consumirla.
Es uno de los alimentos más ricos en betacarotenos (Provit.A), constituyente que, junto con la vitamina E, protege a las células contra deterioro causado por los radicales libres (antioxidante). La vitamina A es esencial para las células epiteliales y para un crecimiento normal.
En general, la vitamina E se absorbe limitadamente, por lo que su déficit en el organismo es frecuente. Se conoce que esta vitamina es esencial para proteger la integridad y estabilidad de la membrana axonal. Las vitaminas del importante complejo B tienen funciones estrechamente relacionadas, por lo que el déficit de cualquiera de ellas afecta el metabolismo de las otras. Excepto la niacina, sintetizada a partir del triptófano en el organismo humano, estas vitaminas deben obtenerse de fuentes exógenas (vegetales, carnes) o a partir de los microorganismos de la flora intestinal, como es el caso de la B12. La B1 —factor más importante en el metabolismo del sistema nervioso central— no solo es aportada directamente por la espirulina, sino que su absorción se hace más eficiente por el incremento que produce de los lactobacilos.
El ácido fólico y la vitamina B12 (cianocobalamina) son vitaminas con funciones cooperadas en la síntesis de nucleótidos purínicos y pirimidínicos, y en la obtención de metionina. El déficit de ácido fólico y B12 tiene su causa más común en una alimentación insuficiente, pudiendo aparecer desórdenes polineuropáticos y neurosiquiátricos. Los requerimientos de vitamina B12 diarios se alcanzan con solo ingerir 3 g de espirulina, sin necesidad de adicionar ningún otro producto de origen natural.
Contiene los ocho aminoácidos esenciales, es decir, aquellos que deben ser tomados en los alimentos, pues el organismo humano no puede sintetizarlos.

La síntesis de las proteínas humanas los requiere en su conjunto, y son necesarias para favorecer el crecimiento y mantener la salud. La abundante cantidad de metionina presente posibilita la formación de colina, precursor de la mielina, y junto a la cisteína constituyen la fuente de azufre para la conversión del cianuro en tiocianato, por lo que juega una función de destoxificación en relación con el cianuro.
Su contenido de fenilalanina justifica su empleo en dietas de adelgazamiento. Este aminoácido actúa como supresor natural del apetito, pues produce una sustancia conocida como colecistokinina, la que actúa rápidamente sobre el hipotálamo, centro que controla la sensación de apetito.
La ficocianina —presente en altas concentraciones en esta alga— ejerce efectos antioxidantes y antinflamatorios demostrados.
La espirulina es comercializada internacionalmente como suplemento nutricional o dietético de calidad excepcional, y no como medicamento, aunque numerosos estudios señalan su valor terapéutico.
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