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Un intelectual admirado por sus pares: Personalidades del mundo de la cultura mostraron ayer su pesar por el escritor tucumano; sus restos serán cremados hoy en Pilar



"Lo vamos a echar de menos", dijo desde España la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel. "Se merecía el Cervantes", sentenció el mexicano Carlos Fuentes. "Es un gran maestro de la crónica y seguirá presente", precisó su compatriota Juan Villoro. "Fue, tal vez, el mejor dentro del periodismo situacionista", declaró Osvaldo Bayer desde Alemania. "Se ha ido uno de los grandes referentes de la cultura argentina; el mundo de la literatura, el periodismo y la política se encuentran de luto", manifestó la embajadora de los Estados Unidos, Vilma Martínez.
Frases de dolor y admiración, como las anteriores, se recibieron ayer en las redacciones, desde diferentes rincones del mundo.
Sólo una ausencia, hasta el momento, preocupa: la mudez de Gabriel García Márquez, amigo, colega, admirador y compañero de Tomás Eloy Martínez desde aquella primera edición de Cien años de soledad, que Sudamericana editó en el país cuando el argentino era uno de sus lectores: la salud del colombiano también flaquea.
"En los Estados Unidos, Tomás Eloy Martínez trabajó incansablemente en pos de un entendimiento mutuo entre los pueblos de las Américas. Sin duda, se ha ido un gran escritor y periodista, pero quedarán por siempre sus grandes obras", dijo la embajadora Vilma Martínez.
La cálida y extensa mención de la diplomática contrastó con la escueta frase del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández: "Fue una pluma exquisita". En tanto, el secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, se extendió algo más: "Eloy Martínez supo unir con su pluma dos importantes expresiones culturales: el periodismo y la literatura, y en ambos casos fue un crítico sin concesiones de las circunstancias políticas y sociales del país. Nunca se refugió en opiniones ambiguas o indiferentes: uno de sus temas recurrentes fue el peronismo, al que, aun críticamente, le reconoció su rol determinante en la configuración de la Argentina moderna".
El dolor de sus colegas
Martínez vivió y enseñó durante varios años en los Estados Unidos, desde donde ayer sus colegas y alumnos hicieron llegar su homenaje. Pero recorrió, además, todo el continente americano contando sus crónicas noveladas y sorprendiendo desde los años 70 a quienes hoy son íconos de la literatura.
Juan Villoro es uno de ellos: "Tomás es un gran maestro de la crónica y seguirá presente porque su novela Santa Evita se mantendrá como una pieza muy importante, en la que se combina la capacidad de la literatura con el periodismo".
Algo similar a la sentencia de Bayer: "Tuvo el coraje de describir ciertos crímenes, como los de Trelew. Esto bastó para que tuviera que exiliarse. Ese libro fue quemado por el régimen uniformado. Era un escritor brillante al que, a pesar de sus valores literarios, los academicistas nunca colocaron en ningún pedestal, por lo que sufrió el mismo silencio".
FUENTE: LA NACIÓN
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