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Pérdida para la cultura cubana: falleció Freddy Artiles







Freddy Artiles, dramaturgo, investigador y profesor.

La voluntad vencía las flaquezas de su anatomía, y Freddy Artiles continuaba dando la batalla a la enfermedad que, finalmente, le ha vencido para causar una sensible perdida para la cultura, y en especial, para el teatro cubano, con su desaparición física, aunque su lección de laboriosidad, y su sabiduría nos acompaña siempre, y así, paradojas de la existencia, aún su imagen ocupa la pequeña pantalla de los televisores, al retransmitirse aquel curso que impartió, en Universidad para Todos, sobre el teatro para la niñez, y en particular sobre el títere, que fue su especialización y le llevó a obtener, años atrás su Doctorado en Arte, en el Instituto Superior de Arte, ocasión en la que pude acompañarlo, en calidad de oponente de su aspirantura en el ISA.

La noticia de la muerte del dramaturgo, investigador y profesor, de solo 63 años de edad y con una amplia obra dentro de las artes escénicas cubanas, ha conmovido al mundo cultural, y a las más jóvenes generaciones para las que trabaja con mucha devoción, desde su condición de Profesor Titular Adjunto del ISA.

Su producción literaria, desde su producción como dramaturgo, irrumpió cuando en 1971 ganó el Premio José Antonio Ramos, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) con la pieza Adriana en dos tiempos. A esta siguieron otras como En la estación (Premio 13 de marzo 1977); De dos en dos (1975); Vivimos en la ciudad (Premio Teatro Estudio 1980); El esquema (1985); y las piezas titiriteras para niños, jóvenes o adultos, El conejito descontento y El pavo cantor (Premios La Edad de Oro 1973 y 1979, respectivamente); ¡Llega el circo! (Premio Festival de Teatro para Niños 1981); El mundo al revés (1987); La explosión (Mención III Concurso Iberoamericano de Dramaturgia Infantil, Bilbao, España, 1994 y Premio de Texto en el Encuentro de Teatro Profesional para Niños y Jóvenes, Guanabacoa’99); El Quijote anda (2000); Cine-Títeres (2001); y Pinocho y el tiburón morado (2004), entre otras que encontraron su público no solo en Cuba, porque su dramaturgia fue publicada y también representada en otros países como Alemania, Bulgaria, la URSS, Ecuador, Venezuela, República Dominicana, El Salvador, México, Argentina, España, Perú y Nicaragua.

Además, desde hace varios lustros, Freddy incursionó en los medios de la televisión y escribió varios guiones como las versiones de El conde de Montecristo (2002); Príncipe de los zorros (2004); El caballero del Rey (2005) para el espacio de las Aventuras, así como la serie titiritera para niños Despertar con Pelusín, inspirada en el personaje clásico creado por la Premio Nacional de Literatura, esa maestra que fue Dora Alonso.

En otro género, desde el cultivo de lo teórico y en la prosa ensayística, Freddy Artiles produjo varios títulos como Teatro para Niños (1981); Aventuras en el teatro (1988); Teatro y dramaturgia para niños en la Revolución (1988); La maravillosa historia del teatro universal (1989); Títeres: historia, teoría y tradición (Zaragoza, España, 1998); De Maccus a Pelusín. El títere popular (2002) y Nuevas aventuras de Pelusín del Monte (2003), entre otros títulos, sin que olvidemos que este excelente comunicador y maestro también fue un buen traductor de inglés e italiano, enriqueciendo así la bibliografía especializada para los teatristas cubanos.

Sus artículos críticos y teóricos han aparecido en publicaciones cubanas como Conjunto, tablas, Revolución y Cultura, Juventud Rebelde, Granma y Trabajadores, entre otras, así como en publicaciones especializadas de Costa Rica, Colombia, la URSS, España, Estados Unidos, México y Argentina. Ha impartido numerosos cursos, talleres y conferencias sobre teatro en Cuba y también en Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, México. Colombia, Perú y España.

Ha participado en varios eventos internacionales de teatro en Europa y América. Desde 1972 es miembro de la UNEAC. En 1989 obtuvo el Diploma Centenario de La Edad de Oro, otorgado a personalidades destacadas en el campo de la creación artística y literaria para niños y jóvenes. Ostenta la Distinción por la Cultura Nacional (1995); el Premio ABRIL, por la trascendencia de su obra para niños y jóvenes (1998); el Diploma a la Maestría Artística, otorgado por el Instituto Superior de Arte (2000); la Distinción por la Educación Cubana (2000) y la Medalla Alejo Carpentier (2001), otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba.

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Fuente: EXCLUSIVO, 25/12/09



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