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Informe: sobrepeso y obesidad


Es habitual que las personas aquejadas de exceso de peso se identifiquen con alguno de estos patrones o estilos de comer, así como con la combinación de varios:
a) Consumidores de grandes raciones (o "bigger", su denominación popular en lengua inglesa): son quienes en su vida diaria comen grandes cantidades de alimentos, porciones exageradas, por encima de la cantidad aconsejada para su situación y, en consecuencia, superiores a las raciones recomendadas en función de sus necesidades.
b) Lamineros o dulceros ("sweeter"): tienen una especial predilección y afición por los dulces. Por lo general, sucumben con facilidad ante la presencia en la mesa de alimentos dulces y azucarados y tienden a abusar de ellos.
c) Quienes picotean a cualquier hora ("snacker"): son individuos incapaces de refrenar el deseo de comer cuando tienen alimentos a la vista, con independencia de si sienten hambre o no, si han comido hace poco tiempo o van a comer en breve. En este caso, el picoteo hace referencia al hecho de comer con frecuencia y fuera de las horas estandarizadas o además de éstas.
d) Quienes están a dieta de forma continua ("dieter"): son las personas en situación de sobrepeso o con pocos kilos de más, sin trascendencia para su salud, aunque sí gran importancia estética para ellas. Recurren con asiduidad a diversos sistemas dietéticos e, incluso, de manera compulsiva. En la mayoría de los casos, siguen dietas cambiantes que se alejan de toda evidencia científica, las reconocidas como dietas milagro. Con estas prácticas insanas agravan su situación, al ganar peso cada vez con más frecuencia y de manera más fácil.


Las actuales y elevadas cifras de prevalencia de sobrepeso y obesidad están relacionadas, entre las múltiples causalidades, con unos patrones inadecuados de conducta alimentaria y estilo de vida. De manera específica, responden a un desequilibrio energético positivo entre dos variables: la "entrada" de energía en forma de Kilocalorías  por medio del consumo de alimentos y la "salida" de las mismas a través del gasto energético. No obstante, en esta ecuación intervienen en cada caso particular múltiples elementos que pueden condicionar el mencionado desequilibrio. Son complejas cuestiones genéticas, metabólicas, hormonales o psicológicas, entre otras.
    Los profesionales sanitarios analizan el comportamiento alimentario de los pacientes que atienden con exceso de peso mediante la aplicación de diversas pruebas, encuestas y preguntas. El fin último es aportar soluciones realistas adaptadas a cada individuo. Una clasificación no académica tipifica la conducta dietética de cada paciente, una circunstancia que, de algún modo, tiene un peso específico en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad. De esta forma, es habitual que las personas aquejadas de exceso de peso se identifiquen con alguno de estos patrones o estilos de comer, así como con la combinación de varios:
La respuesta profesional
El conocimiento del comportamiento alimentario del paciente y la empatía con él es la respuesta profesional que tiene un impacto más positivo en el tratamiento de pérdida de peso que se le plantee. Las ocasiones en las que el exceso de peso puede atribuirse a una única causa o a un tipo definido de conducta alimentaria son escasas. En la mayoría de los casos, en cada paciente coincide una combinación de varias que, con distinto peso específico y en virtud de los condicionantes personales concretos, modulan y perfilan el consejo dietético.

    Las ocasiones en las que el exceso de peso puede atribuirse a una única causa o a un tipo definido de conducta alimentaria son escasas
De esta manera, en el momento de realizar un análisis de las causas de su sobrepeso, no se puede establecer un patrón concreto para cada individuo, pero se puede conocer el peso relativo de cada conducta o estilo de comer. Entre dos pacientes con el mismo grado de sobrepeso, las causas pueden ser bien diferentes y, en consecuencia, el tratamiento también será distinto. Un individuo se caracteriza por ser en mayor medida (50% de su comportamiento alimentario) consumidor de grandes raciones, mientras que el resto de su conducta la enfoca al picoteo (30%) y a seguir dietas variadas (20% de las ocasiones que se ha puesto a dieta). En el otro supuesto, el paciente podría ser una persona con una marcada tendencia al picoteo (50% de su estilo de comer) y estar a dieta de continuo (otro 50%), mientras que no destaca por comer grandes raciones ni tiene una especial predilección por los dulces.


En cualquiera de los dos casos, una vez identificadas las posibles causas, la respuesta del profesional sanitario ha de estar centrada en procurar un tratamiento lo más concreto y personalizado posible. Al ser las conductas dietéticas tan distintas, se aleja la posibilidad de utilizar, por sistema, respuestas generalizadas o dietas estándar. Éstas no son efectivas porque no tienen en cuenta las circunstancias concretas de cada paciente: estilo de vida, condicionantes laborales, sociales, familiares, comportamiento alimentario (preferencias y aversiones sobre los alimentos, formas de cocinado, etc.).

ADELGAZAR Y MANTENER EL PESO
Adelgazar de forma exitosa y mantener el peso con el paso de los años no es una tarea fácil, ya que no sólo depende de la voluntad para conseguirlo. Pero tampoco es imposible. En 1958, dos relevantes psiquiatras investigadores en el ámbito de los trastornos de la conducta alimentaria, los doctores Albert J. Stunkard y Mavis McLaren-Hume, sentenciaron de forma poco halagüeña que "la mayoría de las personas obesas no seguirá nunca un tratamiento para la obesidad. De quienes lo inicien, un gran número no conseguirá perder un peso significativo y, entre quienes sí lo consigan, gran parte lo recuperará".


No obstante, a día de hoy, tanto las herramientas terapéuticas como la preparación de los profesionales han evolucionado tanto como para poder ofrecer, en este terreno, unas mayores garantías de éxito. Esto será así siempre y cuando el adelgazamiento se prevea más como un cambio definitivo hacia un mejor estilo de vida que como una estrategia pasajera.
UN PESO SALUDABLE


Existen muchas formas para determinar si una persona tiene sobrepeso, pero los expertos creen que el índice de masa corporal (IMC) es la mejor manera de evaluar el peso de un adulto en relación con su estatura.
  Una buena forma de determinar si su peso es saludable para su estatura es calcular el índice de masa corporal (IMC). El hecho de tener sobrepeso sobrecarga al corazón y puede llevar a que se presenten graves problemas de salud, entre los cuales se pueden mencionar:
    * Cardiopatía
    * Hipertensión arterial
    * Apnea del sueño
    * Diabetes tipo 2
    * Venas varicosas

CÓMO DETERMINAR EL ÍNDICE DE MASA CORPORAL
El índice de masa corporal da un estimativo de lo que uno debe pesar, con base en la estatura. A continuación se presentan los pasos para calcularlo:
     * Multiplicar el peso en kilos por 703.
    * Dividir esa respuesta por la estatura en metros.
    * Dividir esa respuesta por la estatura en metros de nuevo.

    * Un índice de masa corporal entre 18.5 y 24.9 se considera normal.
    * Los adultos con un índice de masa corporal entre 25 y 29.9 se consideran con sobrepeso. Sin embargo hay excepciones; por ejemplo, un atleta puede tener un IMC más alto, pero no tener sobrepeso.
    * Los adultos con un índice de masa corporal superior a 30 se consideran obesos.
    * Los adultos con un índice de masa corporal superior o igual a 40 se consideran extremadamente obesos.
    * Cualquier persona con más de 45 kg de sobrepeso se considera que sufre de obesidad mórbida.
Una persona con un IMC alto puede tener una cantidad normal de grasa corporal si tiene mucho músculo.
Utilice la tabla que se presenta a continuación para ver en qué categoría encaja su IMC y si es necesario preocuparse por el peso:


ÍNDICE DE MASA CORPORAL    CATEGORÍA
Por debajo de 18.5    Por debajo del peso
18.5 a 24.9    Saludable
25.0 a 29.9    Con sobrepeso
30.0 a 39.9    Obeso
Más de 40    Obesidad mórbida
El índice de masa corporal no siempre es una forma precisa para determinar si uno necesita o no perder peso. A continuación se presentan algunas excepciones:
    * Físico culturistas: debido a que el músculo pesa más que la grasa, las personas que son inusualmente musculosas pueden tener un índice de masa corporal alto.
    * Ancianos: en la vejez, a menudo es mejor tener un índice entre 25 y 27 en lugar de un índice inferior a 25. Si una persona, por ejemplo, es mayor de 65 años, un índice de masa corporal ligeramente superior puede ayudar a protegerla contra la osteoporosis.
    * Niños: aunque un gran número de niños son obesos, no utilice este índice de cálculo para evaluar a un niño. Hable con el pediatra acerca del peso apropiado de acuerdo con la edad de su hijo.
Los médicos utilizan algunos métodos diferentes para determinar si uno tiene sobrepeso. Asimismo, el médico puede tener en cuenta el perímetro de la cintura y la proporción de la cintura a la cadera.
Además, muchos otros factores influencian su salud, como:
    * La presión arterial
    * Los niveles de glucosa
    * Los niveles de colesterol
    * La dieta
    * La actividad física
    * El tabaquismo
El IMC solo no puede predecir el riesgo para su salud, pero la mayoría de los expertos dice que un índice superior a 30 (obesidad) no es saludable. Sin importar cuál sea su IMC, el ejercicio le puede ayudar a reducir el riesgo de cardiopatía y diabetes. Sin embargo, recuerde siempre preguntarle al médico antes de iniciar un programa de ejercicios.

ENTONCES ¿CUAL ES LA CAUSA DE LA OBESIDAD?

En cuanto a las causas de la obesidad esta absolutamente descartado que se trate de un problema simplemente de sobrealimentación. Hay serios argumentos que fortalecen tanto el factor genético como el factor ambiental. Igualmente se han encontrado alteraciones de los mecanismos reguladores del hambre y de la saciedad a nivel de los  transmisores neuro-humorales en los centros hipotalámicos (en el cerebro). También se ha determinado que pacientes con obesidad presentan menor gasto energético basal (consumo de energía durante el reposo).  No puede negarse que las alteraciones psicológicas, que muy frecuentemente son, y que pueden iniciarse muy temprano en la vida.



Además de las incapacidades físicas y sociales generadas por el volumen masivo, muchos de los pacientes con obesidad también sufren de enfermedades graves asociadas.  La Hipertensión Arterial (elevación de la presión sanguínea) se presenta en el 59% de los pacientes.  El corazón en particular, recibe gran parte de la carga del obeso y no es de extrañar que la función del mismo se altere en etapas tempranas de la obesidad presentado además enfermedad coronaria (obstrucción de las arterias del corazón).   Cerca del 33% de los pacientes sufren de Diabetes Mellitus (elevación del azúcar en la sangre).  Todos desarrollan diferentes grados de dificultad respiratoria hasta el punto de la necesidad de utilizar oxigeno para poder dormir.  La frecuencia de colélitiasis   (piedras en la vesícula) se triplica. Hay trastornos menstruales incluyendo la dificultad para lograr el embarazo; y estos cuando se logran presentan mayor frecuencia de complicaciones.  Los síntomas debilitantes de la artritis degenerativa se complican por el gran esfuerzo que el sobrepeso impone sobre las articulaciones.  Hay mayor incidencia de cáncer mamario y de colon.   No solo existen consecuencias físicas sino psicológicas y socioeconómicas y estas son en ocasiones mucho más significativas que las consecuencias médicas.  Los pacientes con obesidad mórbida son a menudo objeto de escarnio público, lo que conlleva a ser pacientes carentes de autoestima, lo que implica malas relaciones interpersonales, alteraciones de orden conyugal y/o sexual.  A menudo son objetos de bromas  y desempeñan el papel de “gordito chistoso” para enmascarar su profunda tristeza.  Finalmente su familia se avergüenza de ser vistos con ellos.  En resumen el ambiente de los individuos con obesidad mórbida no es ni grato ni abundante en oportunidades.
LAS OPCIONES DE TRATAMIENTO
La base de cualquier tratamiento para la obesidad es la regulación del aporte calórico que se traduce en adecuar la ingesta alimenticia.  Pero mal haríamos en hablar de dieta porque ciertamente lo que se requiere es un cambio real en los hábitos alimenticios más que es un corto periodo de severas restricciones, que como sabemos no conducen a nada positivo. Asociado a este cambio en el hábito alimenticio esta el ejercicio el cual debe ser de leve a moderado y bien dirigido. Es bien sabido que el ejercicio controlado ayuda a la movilización y reducción de las reservas de tejido graso mucho más eficientemente.  Estos dos elementos son el común denominador para cualquier tratamiento; pero la piedra angular del tratamiento esta basado en procedimientos. Los procedimiento de cirugía plástica incluidos liposucciones, lipoescultura y dermo-lipectomias NO son tratamientos para el manejo de la obesidad.  Son tratamientos estéticos complementarios para depósitos localizados (no generalizados) de grasa en pacientes no obesos


Para aquellos pacientes con sobre-peso o con obesidades leves o moderadas (IMC entre 25 y 35) se recomienda el uso del Balón intragástrico y para pacientes con obesidad mayor (por encima de 40 en su IMC) el tratamiento de elección es la cirugía.  El objetivo de estos tratamientos es indudablemente mejorar la condición de salud del paciente severamente obeso de tal suerte que su riesgo de enfermedades y de mortalidad disminuya en forma dramática, al igual que la actividad social, el aspecto estético, laboral, familiar y personal del paciente  mejoren.

EL BALON INTRAGASTRICO


El balón intra gástrico (Gastroplastia Endoscópica) es una excelente opción  NO quirúrgica, ambulatoria, bajo sedación, donde a través del endoscopio se coloca un balón dentro del estomago el cual al  inflarse ocupa el 70% de la capacidad gástrica.  Es una técnica restrictiva que se utiliza en pacientes con obesidad NO severa (pacientes con sobrepeso de 10 a 30 Kg.), o cuando el paciente no desea una intervención mayor.   Esta Balón se deja por espacio máximo de 6 meses en el estómago tiempo durante el cual es paciente ha bajado de peso y ha re-educado sus hábitos nutricionales SIN la sensación desagradable de hambre.

LA CIRUGÍA NO ES PARA TODOS

Las indicaciones para llevar a un paciente a cirugía son: IMC mayor o igual a 40, o tener más de 35 Kg. por encima del peso ideal o el doble del peso ideal. Otra indicación de cirugía es un IMC mayor de 35 asociado a una enfermedad o alteración atribuible a la obesidad. Para los casos de obesidad severa hay suficiente respaldo científico que nos permite afirmar que el tratamiento quirúrgico es el único tratamiento que asegura un excelente control del peso en forma definitiva..

LA CIRUGÍA IDEAL PARA EL MANEJO DE LA OBESIDAD SEVERA O MORBIDA 



La Asociación Americana de Cirugía para la Obesidad (ASBS) ha declarado el By-Pass gástrico como el patrón de oro de la cirugía Bariátrica (cirugía para la obesidad). Básicamente esta cirugía tiene 3 mecanismos por los cuales el paciente adelgaza: El estómago se divide para crear un pequeño reservorio gástrico (1) que restringe la ingesta de alimentos, asociado a una banda (2) que lentifica la salida del alimento del estómago logrando que permanezca llenó por más tiempo. Se complementa con un sistema de optimización en la absorción (3) de nutrientes disminuyendo la absorción de estos, al saltar (by-pass) el alimento el 90% del estomago y la primera parte del intestino delgado (Duodeno y yeyuno) (Ver figura).  Para una buena decisión es muy importante escoger un profesional que domine y pueda ofrecerle las diferentes técnicas bariátricas.  Otras opciones como la Banda Gástrica Ajustable también ofreces muy buenos resultados, y la mejor opción debe ser dialogado con su médico.

LOS RESULTADOS

Como se mencionó anteriormente el objetivo del tratamiento quirúrgico es mejorar la condición de salud del paciente severamente obeso de tal suerte que su riesgo de enfermedades y de mortalidad disminuya en forma dramática, al igual que la actividad diaria del paciente y su autoestima mejoren.  Consideramos un procedimiento exitoso la perdida del por lo menos el 80% de sobrepeso en un periodo de 18 meses. Los resultados que hemos tenido en nuestros pacientes operados ha sido una perdida promedio del 89% del sobrepeso que equivale a perdidas entra 40 y 115 Kg.
LAS DIETAS
Buscando el equilibrio.
Demos de saber que cada 250 gramos de grasa equivalen a 3.500 calorías. Si tenemos exceso de grasa debemos calcular las calorías que representan y disminuirlas en la ingesta en un periodo de tiempo adecuado.
Contenido en calorías de diversos elementos:
Cada gramo Contenido en Calorías
Grasa 9
Alcohol 7
Proteína 4
Carbohidrato 3.75
Y en cuanto a alimentos:
Alimentos Contenido en Calorías
Ración de carne de vaca 483
Hamburguesa 300
Pan c/ manteca 100
Taza de té con 2 cucharaditas de azúcar 67
TRATAMIENTO
Debemos tratar adecuadamente las enfermedades subyacentes, si existen. A partir de aquí depende de buscar el equilibrio, mediante ajustes en la dieta.
La dieta debe de ser adecuada a la actividad necesaria, por ello una dieta muy intensiva en personas muy activas es contraproducente. Debe de tenderse a realizar dietas más suaves y más mantenidas.
Una vez alcanzado el peso ideal debe mantenerse la vigilancia del equilibrio de entradas de alimentos y consumo de energía.


BIBLIOGRAFIA: Consumer Eroski  - SusMédicos.com (RAMI MIKLER, M.D.) – Tuotromedico.com

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