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Ay! mis mininos se pelean!!!


Hasta el minino más mimoso puede transformarse en una pequeña pantera cuando ve invadido su territorio por otro gato. Con estas técnicas –y mucha paciencia- lograrás hacerlos convivir en paz

No más peleas entre gatos

Tu gato adulto es tranquilo y súper mimoso. Aunque todavía le quedan algunos años por delante, crees que ya es el momento de traerle un compañero. Sabes que él es tolerante con los chicos y con las otras mascotas, ¿pero qué sucederá si traes un nuevo gato a la casa?

Puede sorprenderte, pero incluso aquellos gatos que han sido compañeros de hogar durante años –aunque sean hermanos- podrían volverse agresivos y territoriales si uno de ellos abandona la casa por unos pocos días.

De modo que si tienes dos gatos y repentinamente debes llevar a uno al veterinario por unos días, podrías experimentar serios problemas cuando lo traigas devuelta. Es importante tener algunos trucos escondidos bajo la manga para enfrentar esta situación que se suele dar con mucha frecuencia.

En primer lugar –y métetelo bien en la cabeza- debes saber que los gatos son muy territoriales. Ellos adoptarán como propia tanto una casa de 5000 metros cuadrados como una de 500.

Entonces, lo primero que debes hacer es otorgar al nuevo gato, o al gato que vuelve después de una estadía afuera, un área restringida con su propia caja de arena y platos de alimentación. De esta forma, el gato original continúa en posesión de la mayor parte de la casa, mientras que ambos comienzan a familiarizarse con la esencia del otro.

Si ambas áreas tienen una puerta de vidrio que las separa (por ejemplo, si uno de los animales estuviera en un solario), los gatos tendrán la oportunidad de verse sin que exista el contacto físico. Siempre es importante evitar las agresiones por parte de cualquiera de los gatos.

Comienza haciéndoles compartir el mismo espacio físico para que se alimenten o jueguen juntos. De esta manera, mantendrás su atención en la actividad que realizan y no sobre ellos mismos. Asimismo, lograrás que cada uno asocie estos buenos momentos con la presencia del otro gato. Este es el único instante en que los gatos deben compartir el mismo espacio físico.

En un primer momento, será conveniente alimentarlos a una buena distancia el uno del otro, incluso con algún tipo de barrera como arneses o jaulas. Esto prevendrá posibles ataques o retos.

Por otra parte, debes fijarte que estén compenetrados en la actividad que realizan. Si no están comiendo, entonces todavía tienen mucha ansiedad. Prueba con un poco más de distancia o utiliza un spray con feromonas sintéticas.

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Aunque no está probado, éste replica las feromonas naturales de los gatos, que resultan amistosas y pueden reducir la ansiedad cuando se las rocía por el hogar.

Una vez que los gatos están dispuestos a comer o a jugar, aunque por separado y a una distancia prudencial, entonces estarás listo para fregar a ambos animales con la misma toalla y mezclar sus esencias. Otra opción es alternar las jaulas durante la alimentación de modo que se acostumbren a los olores de su compañero.

Este es un proceso que requiere de mucha paciencia. Muy lentamente, comienza a disminuir la distancia entre ambos. Cuando puedan comer lo suficientemente cerca uno del otro, entonces vuelve a incrementar la distancia pero esta vez sin barreras.

En forma gradual, reduce la distancia y nunca permitas el contacto sin supervisión hasta que confíes en sus comportamientos.

Si los problemas serios se prolongan, será apropiado que consultes a tu veterinario de confianza. Tal vez, en el peor de los casos, sea necesario que uno de los animales abandone el hogar o mantenerlos en espacios separados indefinidamente.


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